Los
reclamos surgen de un informe del Ente Regulador de los
Servicios Públicos de la Ciudad, uno de los canales
que tiene la gente para asentar sus protestas (los otros
son las empresas y el propio Gobierno). En 2004 el Ente
recibió 364 quejas por la basura. Pero en 2005
ese número saltó a 723.
Las de los residuos fueron
la mitad del total de protestas recibidas (1.489). En
enero y febrero de este año también siguieron
al tope. Y se convirtieron en el principal motivo de
queja, desplazando al alumbrado público, otro
servicio que en años anteriores lideró
el "ranking del mal humor".
De los reclamos por la
basura, el principal motivo fue que no se levantan los
residuos domiciliarios. En segundo lugar la gente dijo
que el barrido es "deficiente"(ver Los reclamos...).
La zona que más
protestas concentró es la que maneja el Ente
de Higiene Urbana (abarca Liniers, Lugano, Villa Riachuelo
y parte de Soldati). Entre las áreas concesionadas,
la de "peor nota" fue la que opera la firma
Níttida. Acaso hayan influido en esta última
los recurrentes problemas que se dan en el centro comercial
de avenida Avellaneda, en Flores, donde varios talleres
textiles sacan la basura fuera de hora y sin cuidado,
lo que termina por llenar las veredas de retazos de
tela.
Cabe recordar que se trata
del contrato más caro que paga la Ciudad: en
total, $ 24.648.502 por mes. El principal cambio consistió
en la forma de pago. Antes, las recolectoras cobraban
por tonelada recogida. Ahora se les paga por "área
limpia", y, según el contrato, las multas
a las empresas pueden ser de hasta un 25% de su canon.
Pero este sistema ya había
arrancado con problemas. De hecho, durante sus dos primeros
días hubo varias zonas de la Capital que amanecieron
con bolsas de basura acumuladas en las calles. El área
más perjudicada fue la que administra Cliba.
Aunque la empresa era una de las que venía trabajando
en el esquema anterior, entendió que esas deficiencias
eran "normales", dado el cambio de sistema.
Fuentes de la Secretaría
de Desarrollo Sustentable explicaron: "La cantidad
de quejas subió porque se dio difusión
al nuevo sistema. Además, para nosotros existe
lo que llamamos 'reclamo positivo', cuando la gente
se queja porque ve que su reclamo es atendido. De hecho,
hay denuncias que se resuelven en el mismo día.
Es difícil comparar con años anteriores
porque cambió todo el sistema de gestión
y control. De todas formas, el año pasado se
quintuplicaron las multas a las recolectoras".
El Gobierno no precisó cuál fue la cantidad
de sanciones. Además, en las estadísticas
del Ente no se observa que haya crecido el total de
quejas, y que por eso hayan subido, "arrastradas",
las referentes a la basura. De hecho, en 2004 recibieron
1.579 reclamos en todo concepto, cifra que bajó
a 1.489 el año pasado. Por otra parte, Clarín
intentó comunicarse ayer con las empresas, pero
no obtuvo respuesta.
Las recolectoras y el
Gobierno tomaron, el año pasado, varias medidas
para controlar el problema de la higiene urbana. Entre
otras cosas, instalaron 35.000 cestos papeleros y realizaron
una campaña de concientización en las
viviendas vecinas a las 160 esquinas que identificaron
como "basurales crónicos". Además,
hubo una amplia difusión, con afiches y en los
medios de comunicación, bajo el eslogan "Juntos
por una ciudad limpia". Para esa tarea existe un
presupuesto que ronda los $ 850.000 por mes.
Es cierto que, en muchos
casos, la gente no ayuda. Según la Ciudad, más
del 70% de las multas a vecinos por faltas a la higiene
urbana se realizan a personas que sacan la basura fuera
de horario (es de 20 a 21, menos los sábados,
que no hay recolección). Se estima que, por día,
los porteños sacan unas 500 toneladas de residuos
fuera de hora, un 25% del total.
Una
ley que busca cambios
La cantidad de residuos que envía
la Ciudad a los rellenos sanitarios de la Ceamse
deberá reducirse a la mitad de aquí
a 2012. Y para 2007, en un 75%.
Así lo establece la ley "Basura Cero",
que sancionó la Legislatura porteña
en noviembre. La norma tuvo el apoyo de varias
instituciones ambientalistas, entre ellas Greenpeace.
Buenos Aires produce más de 5 mil toneladas
de basura que van a los predios de la Ceamse,
y que terminan contaminando el aire, el suelo
y el agua. La norma, entre otros puntos, establece
la creación de espacios para que los cartoneros
puedan trabajar.
Pero el cambio más importante será
que los vecinos deberán separar, en sus
casas, los residuos sólidos secos (los
reciclables, vidrio, cartón y papel, metales
y plásticos) de los húmedos (restos
orgánicos). |