LA
ACTITUD DEL TRABAJADOR DE LIMPIEZA
Mucho se habla de técnicas de limpieza, del uso
de productos y máquinas, de lo importante que
es saber desinfectar y distinguir los tipos de suelos
y su tratamiento. Sin embargo pasamos por alto en muchas
ocasiones la importancia de la actitud.
De hecho nuestros trabajadores son, a menudo, lo único
que el cliente ve de nuestra empresa, son nuestro escaparate,
y la imagen que transmitan los empleados, será
la imagen que tengan de nosotros.
Las empresas de servicios de limpieza realizan su labor
en las instalaciones del cliente y es por ello que debemos
tener muy en cuenta cuales son sus gustos, preferencias
y premisas en cuanto al comportamiento de las personas
que trabajan en sus instalaciones.
Si bien es cierto que el trabajo de limpieza implica
tener que trabajar con suciedad y humedad, no por ello
el trabajador de la limpieza debe ir desarreglado y
descuidado. Procúrese el uniforme limpio. Por
supuesto que al final de una jornada de trabajo su uniforme
puede acabar sucio, e incluso puede llevar una mancha
del día anterior, pero si esa mancha en su uniforme
perdura durante una semana, usted se está delatando:
no lava el uniforme. Debe de tener por lo menos una
muda siempre lista para sustituir el uniforme sucio.
Si lo considera necesario, pida un nuevo uniforme a
su delegado. Supervise estos detalles, recójase
el pelo, maquíllese pero con discreción,
no use perfumes demasiado cargantes, los colgantes y
pulseras holgados pueden causarle algún accidente.
Nadie le puede impedir que usted lleve el pelo largo,
o barba o piercings, pero si tenemos en cuenta que ganarse
al cliente equivale a tener la mitad del trabajo hecho,
es recomendable vigilar esos detalles. Usted saldrá
ganando.
Saludar.- “Yo cuando entro a un sitio saludo siempre.
Pero si al tercer día veo que nadie me contesta
y me ignoran, pues ya no saludo más”
Sí, ocurre a menudo. Entendemos ese sentimiento
de represalia, pero usted gana más si sigue saludando
y no gana nada si no lo hace.
La discreción es una virtud, sobre todo cuando
trabajamos limpiando lugares en los que circula información
sensible. Los trabajadores de la limpieza tenemos que
ser cuidadosos a los comentarios que hacemos. Si usted
limpia el despacho del director de un banco (por ejemplo)
evite hacer comentarios sobre el horario de trabajo,
el dinero que pasa por la oficina… etc.
Otro aspecto que puede llamar la atención es
la manera de hablar del personal de limpieza (especialmente
cuando hablan entre ellos). No hable a gritos. Conversar
mientras se limpia es algo compatible, pero es recomendable
hablar lo justo. Recuerde que trabajamos en casa del
cliente, y algunos son muy susceptibles a estas cosas.
En los últimos años se ha incrementado
espectacularmente el número de quejas relativas
al uso demasiado frecuente del teléfono celular.
Algunas empresas de limpieza están tomando medidas
al respecto, restringiendo su uso a las llamadas realmente
urgentes.
No es difícil tener un encontronazo con un compañero
de trabajo o con algún trabajador de las instalaciones
donde usted limpia. Una discusión, con o sin
razón, será un punto negativo en su valoración.
Recuerde que tanto la valoración que haga el
cliente como la que haga la empresa que le paga pueden
ser decisivas para su continuidad en el puesto.
Mantener una actitud positiva es algo complicado. Pero
al menos evite comentarios del tipo: hoy me quedaría
en casa durmiendo. Mañana pido que me cambien
el horario. Usted puede estar mal pero no se delate
antes de tiempo! No gana nada haciéndolo. Los
clientes catalogan de forma negativa a las personas
que transmiten desánimo y en cambio valoran positivamente
a las personas con actitud positiva.
Los reclamos a quien corresponda.
Es fácil que un operario de limpieza haga comentarios
del siguiente tipo delante del cliente:
“Pues este mes no me han pagado las horas extras”
“Mi empresa no me paga suficiente”
“Llevo meses pidiendo materiales y no me los traen.”
Seguro que tiene razón, pero eso lo tiene que
resolver con su empresa y no con el cliente.
También es cierto que, a veces, algunas de estas
peticiones solo se consiguen cuando es el cliente el
que reclama a la empresa de limpieza, y es por ello
por lo que los empleados utilizan esa vía, en
parte para ver si así consiguen su objetivo y
en parte a modo de represalia contra la empresa.
Los empresarios deberían ser más sensibles
a esas peticiones y atenderlas antes de que tenga que
intervenir el propio cliente.
Comer, beber, fumar debe hacerse en el lugar adecuado
y en el momento adecuado. Usted puede pensar que nadie
se va a enterar si se fuma un cigarrillo porque no le
van a ver. Pero cualquier cliente que se lo proponga
podría averiguarlo sin problemas.
Las herramientas que limpian, no pueden estar sucias.
El personal de limpieza demanda que se asigne un tiempo
para esa labor realizar una limpieza y mantenimiento
de los implementos de uso diario, dentro del horario
de trabajo. Y tienen razón, cada día habría
que dedicar unos minutos para el cuidado y limpieza
de las herramientas. Pero creo que es más una
cuestión de hábito que de tiempo. No se
puede fregar correctamente con agua sucia.
Atrás debe de quedar la imagen del señor
que pasa la mopa con un cigarrillo en la mano, o de
la señora de limpieza que pasa más tiempo
hablando que limpiando.
Quizás le resulte familiar la imagen de un vehículo
de limpieza que se acerca a una empresa y, al reparar
en el vehículo descubre que el vehículo
está sucio, el rótulo de la empresa es
ilegible, el parachoques está atado con una cuerda.
Esta gente viene a limpiar ???!!!
Unos cuantos pueden perjudicar al conjunto.
No permita que nos cataloguen a todos por la actitud
de unos cuantos.
La actitud del trabajador
es tan importante como la propia labor de limpieza,
gánese a su cliente y tendrá el 50% del
trabajo realizado.
En la mayoría de ocasiones el cliente es conocedor
de nuestras actitudes pero no se lo dirá al operario
directamente, para ello están los encargados
o supervisores.
Muchos clientes pasan por alto la mayor parte de las
actitudes comentadas, pero ello no significa que no
las detecten.
Los que no lo pasan por alto simplemente piden el cambio
de la persona que limpia o bien cambia de empresa de
limpieza en cuanto puede. Sin más explicaciones.
Son los menos los que le explicarán que es lo
que no les gusta del personal.
Algunas empresas priman más una imagen pulcra
del empleado que un limpiador efectivo.