LA
ASPIRADORA - ADIOS AL POLVO
Fuente: facilísimo.com
La aspiradora es uno de estos logros del bienestar ya
que, gracias a esta pequeña máquina, hace
más de cien años que el polvo dejó
de ser un problema.
La época del confort dentro de los hogares fue
alimentándose de la utilización de pequeños
electrodomésticos que han ayudado a hacer de la
limpieza algo sencillo y que requiere cada vez menos esfuerzos.
La aspiradora es uno de estos logros del bienestar ya
que, gracias a esta pequeña máquina, hace
más de cien años que el polvo dejó
de ser un problema.
A finales del siglo XIX, los ventiladores de los motores
de la casa Westinghouse empezaban a integrarse dentro
de aparatos que funcionaban por medio de una fuente de
reciente desarrollo: la electricidad. Con el inicio del
siglo siguiente, concretamente en 1901, Hubert Cecil Booth
imaginaba un filtro lo suficientemente tupido como para
permitir al polvo de las alfombras depositarse en él
y un artefacto para montarlo puesto que, en sus primeras
experiencias, utilizaba la boca como aspirador y colocaba
un pañuelo entre sus labios y la superficie que
había que aspirar.
Las dimensiones y el peso del prototipo de Cecil Booth
distaban mucho del pequeño tamaño y del
fácil manejo de las aspiradoras de hoy en día
y, además, tenía que ser manejado por dos
personas que provocaban el vacío para absorber
el polvo de la mano de un fuelle. La puesta de largo de
este invento tuvo lugar durante la coronación del
rey Eduardo VII, puesto que se tuvo que eliminar el polvo
de la alfombra de la Abadía de Westminster.
Con el tiempo hubo otras mentes pensantes que perfeccionaron
el aparato, como James Murray Spangler, padre de la aspiradora
portátil en 1907, o William Hoover, encargado de
aplicar la electricidad en la aspiradora, si bien, su
primer destino fue la industria y, transcurridos unos
años, los primeros hogares tuvieron la oportunidad
de beneficiarse de este electrodoméstico gracias
a la comercialización de los primeros modelos de
Electrolux.
En 1908 diseñó las primeras aspiradoras
eléctricas que, en un principio, fueron usadas
sólo en las industrias. Años después,
llegarían a las casas.
Ergonomía y potencia
Actualmente, ya nadie esconde el polvo debajo de la alfombra
porque son pocas las viviendas que no cuentan con una
aspiradora; un electrodoméstico muy útil
y que ha ido mejorando a lo largo de la historia.
El ventilador es el corazón de la aspiradora y
éste se pone en funcionamiento a través
de un motor que activa una turbina cuya función
es la de girar las aspas. El movimiento de succión
que se produce proviene del vacío generado. Existen
mecanismos que además de aspirar, pulen por efecto
de la fricción de unos cepillos a las que acciona
el mismo motor.
Las novedades en los artefactos más modernos se
dirigen a varias líneas. Por una parte, guardan
relación con el depósito que, hasta hace
poco, era una bolsa que, una vez llena, tenía que
remplazarse por una nueva. Por otra parte, algunos ejemplares
de nueva concepción son inalámbricos y se
alimentan de baterías. En el campo del diseño,
las aspiradoras están ganando en ergonomía
y están mejorando su aspectos haciéndolo
más atractivo. También están perdiendo
peso para que su transporte de una estancia a otra requiera
menos fuerza.
Pero el último grito en aspiradoras es un sistema
de aspiración centralizada que consiste en una
manguera portátil que se enchufa en las tomas de
cada habitación. Lo sorprendente de este mecanismo,
llamado Sach, es que lleva la suciedad aspirada por un
entramado de tuberías ocultas tras la pared y lo
hace desembocar en un depósito periférico
fuera de la casa.
Hasta que esta tecnología se instale definitivamente
dentro de las viviendas, tendremos que seguir aspirando
el polvo de alfombras y moquetas con las aspiradoras convencionales.
No obstante, los modelos que te presentamos son los más
destacados del mercado y seguro que se convierten en el
aliado perfecto de las tareas de limpieza. |