EL
NEGOCIO DE LIMPIAR EL AIRE
Fuente - Clarín 27/03/2005
Son empresas que invierten para eliminar la polución.
A cambio obtienen los llamados "bonos de carbón",
que venden a compañías de países
que contaminan. El CEAMSE picó en punta.
Soplan nuevos vientos
en estas tierras, más sanos y purificados. Esa
corriente viene de Kyoto, Japón, y nació
el 16 de febrero, día en que entró a regir
el Protocolo de Kyoto , un acuerdo de alcance mundial
para reducir la emisión de gases contaminantes
. Como el mecanismo contiene pautas que permiten hacer
negocios en países pobres, como la Argentina,
varias empresas, nacionales y extranjeras, ya estudian
cómo sacarle provecho .
El Protocolo establece
el compromiso de gobiernos de 35 países ricos
de reconvertir sus industrias para frenar el cambio
climático. La idea es que recorten la emisión
de gases en un 5,2% por debajo del nivel de 1990. Pero
esas empresas pueden cumplir en cualquier lugar del
plane ta. O comprar créditos o bono de carbono
de países que superen las metas exigidas. Esto
abrió un mercado de compra y venta de títulos,
que en la actualidad cotizan entre 5 y 7 dólares
la unidad.
Con la mira puesta en
ese negocio, el CEAMSE, una sociedad estatal (que depende
de los gobiernos porteño y bonaerense) a cargo
de administrar los residuos recolectados en el área
metropolitana, firmó contratos con tres empresas
, que pretenden obtener certificados para venderlos.
Esos bonos de carbono los otorga las Naciones Unidas
a quienes demuestren nuevas inversiones en tecnologías
menos contaminantes de gases perjudiciales , como el
dióxido de carbono.
Precontratos
El propio presidente del
CEAMSE, Carlos Hurst, confirmó a Clarín
las negociaciones, y reveló que los contratos
fueron firmados con Van Der Uiel, de capital holandés,
la canadiense Conestoga-Rovers & Associates, y con
una joint venture conformada entre ASJA (italiana) e
IMPSA, del grupo Pescarmona. La inversión comprometida
para la próxima década, en total, es de
alrededor de 35 millones de dólares , que serán
destinados, entre otras cosas, a la construcción
de plantas en los rellenos sanitarios para tratar o
quemar gas metano. Cualquier vía se premia con
bonos.
Hurst asegura que los
del CEAMSE "son de los primeros contratos firmados
en el mundo" desde que entró a regir el
Protocolo de Kyoto, y en uno de ellos, sólo resta
una etapa: que la ONU certifique la cantidad de gas
que se va a eliminar. "Para el CEAMSE no hay costo
y se queda con un porcentaje de los bonos. Las compañias
se hacen cargo de la instalación de las plantas
y del tratamiento del gas", dijo.
En ese sentido, Hurst,
además, agregó que están adelantadas
las tratativas para cerrar acuerdos similares con el
grupo Roggio y Tecna, una firma nacional, para invertir
en otros rellenos sanitarios a cargo del CEAMSE.
Estudios de gases
Fernando Canzani, de Eco
Securities, una consultoría especializada en
el tema, explica que el mecanismo se aplica sólo
a las nuevas inversiones. "Se realizan estudios
para determinar el nivel de reducción de gases.
Se hace una presentación en la ONU, y si el organismo
lo aprueba, entrega los certificados", señaló.
En síntesis, para
saber si el negocio es viable, una empresa debe tener
en cuenta lo siguiente:
Cuando se planifica una
inversión contemplando el uso de tecnología
limpia, se debe realizar un estudio de factibilidad
, que cuesta entre 50 y 150 mil dólares según
su complejidad, para establecer con exactitud el nivel
de reducción de emanaciones de gases que produndizan
el efecto invernadero.
Si el proyecto resulta rentable, luego debe superar
la inspección de expertos para que lo certifiquen.
En última instancia, es la ONU el que lo debe
aprobar.
De acuerdo con el dictamen final, la empresa recibirá
por cada tonelada de carbono reducida un bono por año
durante un lapso de hasta una década.
La rentabilidad, entonces, depende del volumen de ahorro
, y su perdurabilidad. Canzani estima que "con
el precio actual, un buen proyecto eleva la tasa de
retorno de inversión entre un 10 y un 30% anual".
Pero resalta que hay otros gases que cotizan más,
porque eliminar una tonelada de metano —como los
producidos por los rellenos sanitarios— equivale
a 23 toneladas de carbono .
Aunque no se pudo confirmar,
varias fuentes aseguraron a Clarín que son muchas
las empresas que tienen en carpeta invertir con la mira
puesta en lo firmado en Kyoto. Entre otras, mencionaron
a Repsol, Shell, Capex y Aluar. Un vocero de esta última
empresa, al ser consultado sobre el tema, no lo desmintió.
"No hay novedades", se limitó a decir
sin dar detalles.
De todas maneras, se sabe
que en las gerencias financieras se la pasan haciendo
cálculos. En algunos casos, especialmente en
inversiones chicas, los números no dan por los
costos de los estudios previos de rigor . Así
pasó en Nidera, una empresa agroexportadora.
Alejandro Benvenutto, de esa firma, explicó:
"Encargaron un estudio de prefactibilidad, y no
nos convenía".
En cambio, otro proyecto
de Olavarría viene bien perfilado, y también
tiene que ver con la basura . La idea es similar a la
del CEAMSE. Sus responsables, Gabriel Blanco y Estela
Santalla, de la facultad de Ingeniería de esa
localidad bonaerense, aseguran que "la iniciativa
está en la etapa final de certificación,
y consiste en captar gas metano para quemarlo o venderlo
con el fin de eliminar contaminación".
Según Blanco, "con
lo que nos va a ingresar en bonos de carbono recuperamos
la inversión (unos 120 mil dólares), los
costos operativos (15 mil dólares) y nos sobra
alrededor de 70 mil dólares para implementar
un programa social en la ciudad".
Y dijo también
que cerraron un acuerdo con el Banco Mundial, que puso
parte del dinero para poner en marcha el proyecto. "Ellos
nos dieron un adelanto, con el que cubrimos aproximadamente
el 50% de la inversión, y realizarán desembolsos
parciales en un plazo de 6 a 7 años".