| PELIGROS
DE INFECCIÓN EN LOS TRABAJOS DE LIMPIEZA
Determinado personal de limpieza puede estar expuesto
a un considerable riesgo de infección por su actividad.
Es el caso, por ejemplo, de los trabajadores de limpieza,
evacuación de desechos y descontaminación
en instalaciones médicas y de laboratorios, aunque
también se da el problema en actividades como,
por ejemplo, el mantenimiento de estaciones depuradoras
e instalaciones de aguas residuales.
En el campo sanitario la
fuente de infección es por contacto directo con
los enfermos o bien por contacto con material infectado,
sean desechos, instrumentos o prendas de vestir, que esté
contaminado con sangre, saliva, secreción de heridas,
heces u orina.
Las clases de enfermedades
más comunes e importantes, que se producen entre
el personal de limpieza, son:
1.- Hepatitis infecciosa
del tipo B: Juega un papel dominante entre los empleados
de la sanidad. Aunque las cifras han descendido, dado
que se acepta cada vez más la inmunización
activa inofensiva, sigue siendo la enfermedad más
frecuente.
2.- Hepatitis del
tipo A y no A/no B: La del tipo A desarrolla, por regla
general, un proceso menos grave y no deja secuelas posteriores,
siendo posible desde hace poco la vacunación preventiva.
La hepatitis no A/no
B, al igual que la hepatitis B pueden penetrar en la circulación
sanguínea a través de pequeñas heridas
y frecuentemente, por pequeños pinchazos de material
contaminado. Ambos tipos de hepatitis causan los procesos
más graves, no siendo raro que degeneren en una
cirrosis mortal (5% a 10% de hepatitis B y hasta el 20%
de hepatitis no A/no B.
3.- Tuberculosis:
Los mayores riesgos de infección se presentan en
actividades de medicina pulmonar e instalaciones de control
de la función pulmonar, además de en consultas
médicas de enfermedades pulmonares, quirófanos
y laboratorios patológicos y microbiológicos.
4.- Enfermedades infantiles:
Algunas son peligrosas para mujeres embarazadas pues pueden
causar graves deformaciones o la muerte del feto. En actividades
de consultar y clínicas de pediatría, jardines
de infancia, guarderías, colegios, etc., en las
que es frecuente la presencia del virus de la rubéola,
el personal femenino en edad de procrear debe estar informado
sobre los posibles riesgos.
5.- Virus HIV: Causantes
del síndrome de insuficiencia adquirida (SIDA),
pueden también penetrar en el cuerpo a través
de pequeñas lesiones de la piel. No obstante, faltan
todavía datos estadísticos suficientes para
poder valorar el riesgo de infección en determinadas
actividades.
6.- Otros Riesgos
: Pueden representar un cierto peligro de infección
algunos agentes piógenos, gérmenes intestinales,
esporas de hongos, huevas vermiculares, etc. También
pueden transmitirse algunos agentes patógenos de
enfermedades animales (antropozoonosis) en consultas veterinarias
y en actividades de aprovechamiento o utilización
de cuerpos de animales.
Para prevenir los riesgos
citados en los trabajos de limpieza deben de adoptarse
algunas medidas de prevención básicas:
1.- Los trabajadores
deben ser informados sobre los riesgos y las normas de
protección. Así mismo, hay que impartir
la formación necesaria y cumplir con las limitaciones
de empleo para jóvenes y las medidas de protección
de la maternidad.
2.- Las jeringuillas,
cánulas, etc., deben ser eliminadas solamente en
recipientes cerrados e irrompibles.
3.- Usar prendas de
protección en la limpieza y evacuación de
instalaciones y objetos contaminados. Emplear guantes
de caña alta, fuertes e impermeables que impidan
que cualquier líquido alcance el antebrazo. Se
recomienda llevar debajo otros guantes de algodón
como medida de confort para usos prolongados. Además,
puede ser necesario llevar delantales y calzado impermeable.
4.- Desinfectar y
limpieza las prendas de trabajo después de su utilización,
no dejando nunca prendas sucias en vestuarios o roperos
limpios.
5.- Limpieza cuidadosa,
desinfectante y reengrasante de la piel, en particular
de las manos, después del trabajo.
6.- Pueden ser necesarios
exámenes médicos preventivos específicos
antes de comenzar la actividad y en intervalos de 1 a
3 años. Igualmente exámenes de seguimiento
al año y a los dos años de haber cesado
la actividad.
7.- En caso de lesiones
pequeñas consultar al médico ante un posible
peligro de infección. |